Los versos de las doce y cincuenta y nueve de la noche.

Unos cuantos delfines
hacen malabares en el aire..
Roma desbordada con tantos
caminos entrantes.
Un caminante blanco
forjando un ejército
que Dios sabe si es invencible..
Un aristocrático mendigando cariño
porque no le alcanza con sus bienes,
pintores haciendo el amor
con muros tímidos.
Unas cuantas mujeres poniéndose
al día en la boda de tu prima..
Un paladar agradecido por el
plato de tiep bou dienn
que le acabas de presentar.
Presos cantando guantanamera en
Guantánamo porque no aguantan tanto
aguante..
Rascacielos con los pies en la tierra.
Un siguiente verso que no sabe
hacia donde va,
solo rema
y no sopla el viento
a su favor.

Brisa de Oriente

Te veo día a día en el espejo que
dibuja mi retina e imagino
violines arropados por sus arcos
ilustrando esa sinfonía
que solo tus manos saben concebir,
que solo tus ojos saben interpretar.

Y no,
no es la varita
ni siquiera el mago.
Somos nosotros
ilustrando notas musicales
a nuestro antojo aunque
no tengamos la remota idea
de composiciones instrumentales
ni de cuánto consta la duración
de los movimientos de cada
unidad de tono.

Cuántos puntos suspensivos
dejamos a medias
por no querer un final
ni tampoco una historia
a flote en alta mar.

Nos negamos a seguir
esas jodidas reglas gramaticales,
que no hacen más que
limitarnos y aceptamos estar
subordinados a un suspense
que acaba con dos puntos..

Acordamos un pacto indefinido,
en un papel que se sobrescribe
con un lápiz que no lo borra una goma.

Verás, 

eres la cerilla que prende
al rozar mi superficie
e ilumina una mente que no
le queda más remedio que
pedir un deseo al soplar la vela:

Que tu cuerpo sea la cárcel
y que en ella sea libre.

Malagueña

Cuando naciste pequeña,

el calendario gregoriano y Al-Hijri
acordaron unificarse, y
los Mayas pospusieron su apocalipsis.

Tu primer latido renovó
la misericordia de nuestras
aguas salinas y el Sol
se reencontró con su costa.

Boquerones cantando la malagueña
y cantaores tirando de verdiales
celebrando ese llanto que acarrea
un suspiro, tras impulsos de esperanza.

Cuando naciste,

Le secaste a Boabdil sus lágrimas,
le devolviste a su madre
las llaves de ese castillo rojizo.
Córdoba volvió a ser una fuente
de la que beben hijos de reyes y príncipes
y nadie escuchó hablar de taifas.

Cuando naciste pequeña,

sembraste una semilla pura
para darle rienda suelta
a mi imaginación como
un caballo blanco que
cabalga en un desierto sin fronteras.

Cuando naciste,
fuiste la biznaga más bonita y
te consagraste como la niña de mis ojos.

La suerte de los elefantes.

En esta corta travesía
arropada de una alfombra roja
larga y extendida
pasea un aluvión de afecto
sin edulcorantes añadidos
desafiando lo que dictaminan
las montañas rusas,
las buenas y malas lenguas
como dos manos que se abrazan
y rinden tributo a la eternidad.

No es por amor al arte
que haga de ti un retrato entre
mis versos que conocieron
su propio renacimiento,
sino un frenesí de sensaciones
superpuestas, acarameladas
que se manifiestan efusivamente.

En este mundo turbio
y entre una muchedumbre que aplasta,
haces de una carcajada genuina
una revolución.

Y a veces, en días grises
descubro que tu dulzura
es un acto de rebeldía.

Bajo el paraguas de dudas aisladas
acompañadas de melodías de esa voz
que cautiva todo espíritu y
transporta a paisajes remotos,
me pregunto cuántos cartuchos de bondad
están repartidos por el mundo y cómo
es que todos te reclaman como lar preferido.

Mi tierra

En mi tierra,
hay sables de algodón
sin centinelas que les resguarden,
de ladrones disfrazados en Borbón
o partidos que sonríen
cuando todo arde.

Dejaré de lado mi descontento
y me sumergiré en lo que siempre ansío
forjaré la base y su sustento
dibujaré mi patria a mi albedrío.

En mi tierra las estrofas,
edifican versos con luces verdes
llenan el suspiro de lánguidas almas
hacen de las rimas imponentes puentes.

En mi tierra rondan mujeres con Melfa,
vestidas de griegas o caftanes
se palpa una hermandad que triunfa
por encima de todos los males.

En mi tierra,
hay un Sudán unido
y una África consciente de sus riquezas,
nuestro hogar es un nido
donde los gobernantes actúan con destreza.

Mi tierra es un cobijo,
para todas las religiones
para el ateo y el agnóstico
y para quien anda con confusiones.

Mi tierra,
es el calor que sortea el camello,
el frío que adorna al esquimal.
No hay patricio ni plebeyo
solo gente sin igual.

Un naufragio por sus párpados.

Sufro
un asedio
de una mirada repentina
que reclama sin parar
el abrigo de su Celestina.

En cada baile de tango
de sus párpados,
brotan nidos de esperanza.
El Sáhara florece,
el Nilo abastece
y el mundo celebra
su época de bonanza.

Un fular que recubre pero incubre
todos los cuadros que Picasso
no pudo dibujar.
Todas las canciones que Fayrouz
no supo cantar.
Todos los poemas que Qabbani
no nos hizo deleitar.
Todas las ideas que Gramsci
no llegó a politizar.

El arte se desentiende de sí
se desconoce
se ve en otros ojos.

Por mar,tierra y aire
fueron sus bombardeos..
Luego no hubo opción a otro desenlace.

Sucumbí.

Sucumbí
a sus encantos.

Narcisos enfundados.

Todas las apuestas
de lejanos y cercanos
presagiaban un estrepitoso naufragio..

Llegaron a deshora.

Cupido había perfilado
tus saetas en mi diana.

La clarividencia de nuestros susurros
remaron sin timonel ni palanca
sorteando un oleaje
que no invitaba a dormirse
por los laureles.

Era menester
un envite fortuito
que consagra y sustenta
nuestras bases.

Entre brisa y brisa
sopla un viento que nos
abraza y suspira.

El barniz y un pincel
te bastaron para esbozar
un Atlas a nuestra medida
con destellos de zafiro
y aroma a jazmín.

Tras tiempos de cordura
concluyo..
No pude ser imparcial al cruzarte.

Maryam.

Maryam

 

Todas mis letras presentaron su dimisión.
Mis bolígrafos abandonaron sus aposentos
y mis folios se quedaron en blanco.

La tinta alzó su mano tímidamente
y me dijo:

-Sé que quieres vestir tus palabras de gala,
adornarlas de esmeralda
y recubrirlas de tisú.
Pero no soy capaz
de cubrir tus necesidades.-

Toqué la puerta de musas pasadas y presentes
con la esperanza de quien no tiene esperanza.
¿Cómo reflejo ese abrazo que sabe a verano?
¿Y esas manos primaverales tendidas en todas las estaciones?
¿O esos ojos que te seguirán mimando como si hubieras nacido ayer?

El amor le rinde pleitesía
al alma que me vió crecer
al ser que se burla de los límites de la generosidad
y da, porque es un placer.

Desde Cleopatra hasta Isabel II
todas desfilan sobre el tiempo
con reverencias hacia el trono
que solo ocupa mi reina.

Tras varios intentos,
desistí
naufragaron mis ideas
la inspiración me dió la espalda.

Contigo mamá..

..La poesía manifestó su complejo de
inferioridad.

Danza del ayer.

Con el rabillo del alma
te observo sin cesar
mendigando calma
que tarda en procesar.

Con fervor te grito
y sin compasiones:
-¡Soy mudo señorita!
Agotaste mis justificaciones.-

Destellos de una historia vetusta
que clama a los cielos atención
pero ya sabes,
malgastamos todos los cupones
del romanticismo
por avaricia y desazón.

Te confieso que
al leerte retumban en mí
torbellinos, maremotos y relámpagos.
¿Acaso es el ocaso?
¿O son cenizas que piden paso?

Mi silencio con sigilo
habla de un desconcierto
de sensaciones sin puerto
masacradas y en vilo.

La silueta de tu sombra se desmorona
tras un pecado eventual.
Quizás estemos cumpliendo condena
por vivir un cuento astral
que por los cuatro costados
respiraba amor
y con los cinco sentidos
se esfumó como vapor.

Tinieblas.

Me escribiste a toro pasado
a lágrimas rotas
cuando ya se secaron mis mariposas
y empecé a saborear la dulzura
de mi aislamiento.

Fuiste un ángel caído del infierno
cuyos demonios vulneraban mis sentidos
provocando orgasmos poco comunes
en lugares paradisíacos.

Conocí un universo
al son de tu cintura
que jamás acaricié
pero sí imaginé
apoyada sobre las yemas de mis dedos.

Monopolizaste mis pensamientos
con aquellos hilos
de titiritera.
Fui una marioneta
que amaba tu arte
y sonreía…
Un acto de generosidad
que reflejaba mi consentimiento.

Pero ahora,
no quisiera ser caritativo.

Mi tiempo ama la soledad.